“Tú no me quieres, tú quieres la imagen que tienes de ti cuando estás conmigo”.

Vaya usted a saber dónde he leido yo esta frase últimamente, pero desde entonces, no deja de darme vueltas en la cabeza (vale, que si, aceptamos “obsesiva” como definición propia)... Pero, siguiendo con el hilo de la frase ¿puede que lo que amemos en otro no sea más que nuestra propia imagen idealizada, tal como se la queremos “vender” a la otra persona? ¿puede que a veces nos enamoremos más de la idea que podemos llegar a dar (de nosotros, siendo más compresivos, ayudando a la otra persona, siendo pacientes, aguantando todo por amor) que de la otra persona en si? (que somos capaces de enamorarnos de lo que creemos ver en nuestra pareja ya ni me lo planteo, es un hecho comprobado y es uno de los mecanismos de la naturaleza para perpetuar la especie) ¿puede que proyectemos nuestros deseos de ser de una determinada manera (o de alcanzar unos objetivos) en la relación que nos ocupa?... ¿Cuántas veces no habremos fantaseado con lo felices que estaremos con esa persona cuando vivamos juntos, lo que cambiaremos por ella, lo que seremos capaces de hacer por su amor, lo distinto que seremos...? Y la pregunta siguiente es, ¿y cuando vemos que, después de vivir con esa persona, el cuento no se cumple?... ¿y cuando seguimos siendo después nosotros mismos, con nuestras imperfecciones, con nuestras manias, con nuestros miedos?... Lo que queda después de darnos cuenta que nadie puede cambiarnos la vida, ni siquiera por amor, sólo nosotros mismos... ¿es suficiente para encarar una relación sin esa ilusión? ¿y si en cierta forma “cargamos” a nuestra pareja con la desilusión de no haber cumplido nuestras propias expectativas..?

Tal vez la pregunta final sería ¿por qué nos empeñamos en encontrar una media naranja, en completar una mitad cuando deberíamos ser capaces de completarnos a nosotros mismos?... (Y no, no es lo mismo ser “una mitad” que alguien completo, ni es lo mismo que te “completen” o que te “complementen”... cuanto más somos, más pedimos, más podemos dar y por lo mismo, menos nos conformamos con lo que nos pueden dar como regalo)